Leonardo Salguero comenzó a practicar Taekwondo en marzo de 1982 a los 14 años.

Asistía al Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (“GEBA”), una venerada institución social y deportiva de la Ciudad, en donde un grupo de cinturones negros enseñaba bajo la dirección de Pedro Florindo, entonces uno de los instructores de mayor grado del país. Florindo era director de la prestigiosa Escuela Argentina de Taekwondo (“EAT”). El joven Leonardo y sus hermanos Augusto (hoy 1er Dan) y Octavio (3er kup) estaban fascinados por el ambiente de exigencia, excelencia y desafío que planteaba el arte marcial.  Patadas en giro, formas, y combate se combinaban de modo maravilloso y brindaban un ámbito ideal para transitar la adolescencia.

En aquellos años el Taekwon-Do experimentó una verdadera explosión en Argentina, y dentro de GEBA las clases ganaron fama y volumen. Las primeras clases que eran de 20 alumnos rápidamente se transformaron en clases de más de 250 alumnos, y los turnos se multiplicaban para satisfacer a la demanda.

La pasión por este arte llevó a que el joven Leo no se perdiera ni una sola clase. Para cuando era cinturón azul punta roja, ya estaba practicando, además, en el mítico Instituto Sucre en el barrio de Belgrano, sede central de la EAT. Allí Leonardo advirtió que la menor cantidad de alumnos le permitía una exposición mucho más personal al Maestro Florindo. Practicaba seis veces a la semana, siendo el corolario semanal la clase extendida de los sábados en GEBA, que llegaba a durar hasta 3 horas.

Manuel Adrogué recuerda que Leonardo era uno de los cinturones rojos “de cuidado”, cuyas patadas largas y precisas llegaban como ráfagas. La patada lateral, la descendente, el giro circular, todo era peligroso cuando se hacía combate contra Leonardo, que a su vez era de los más jóvenes de los cinturones rojos y negros que luchaban por imponerse en el clima bastante competitivo en las clases.

Para Agosto de 1986 se había graduado de cinturón negro 1er Dan y en Octubre de 1989 fue promovido a 2do Dan.

Entonces, ya el Taekwon-Do era una parte importantísima en la vida de Leonardo, que entre muchas alegrías le había dado la oportunidad de conocer a Alejandra, esa bella chica rubia que lo acompaña desde entonces con los dos hijos que llegaron mucho después.

Para los noventa la vida se le había complicado… el trabajo, los estudios universitarios y situaciones familiares poco a poco lo habían forzado a limitar la práctica y, entrando en el mundo adulto, se encontró que solo practicaba en Sucre, “cuando podía”.

En 1997 Leonardo y Alejandra emigraron de la Argentina hacia EEUU, instalándose en Miami. Fueron años de mucho trabajo y esfuerzo.

En EEUU el Taekwondo era radicalmente distinto a lo que él conocía. Las clases estaban llenas de niños en edad escolar, y las academias más importantes funcionaban a la vez como guarderías: empleados de la academia iban a buscar a los niños a la escuela, se ocupaban que los alumnos hiciera sus tareas, y luego les daban una clase de Taekwon-Do.  A Leonardo le costó mucho encontrar un lugar similar en técnica y espíritu a lo que había practicado.

En el 2005 descubrió un dojang en el que practicaban Tang Soo Do, muy cercano al Taekwondo de raíz Moo Duk Kwan que había aprendido. Comenzó con la práctica del Tang Soo Do, pero la calidad lo dejó insatisfecho. Luego siguió practicando Muay Thai por dos años, bajo la dirección del Maestro Armando Chavero, una experiencia muy interesante por el gran conocimiento de ese instructor. Paralelamente se reencontró con viejos practicantes de la EAT que estaban viviendo en el área de Miami. Inmediatamente se pusieron a practicar.

En las palabras de Leonardo:

“Primero una clase, después otra… al poco tiempo estábamos practicando Taekwon-Do, nuestro Taekwon-Do, regularmente. Se fue incorporando gente a nuestras “clases casuales”, lo cual nos forzó a dar más institucionalidad al grupo. Eso nos llevó al pensar en el tema de las graduaciones, propias y ajenas. Es ahí cuando a principios de 2009 decidimos invitar al Mtro. Florindo a Miami y tener unas semanas intensivas de Taekwon-Do. Cuando me quise dar cuenta, había recuperado aquel fuego, algo de lo que las preocupaciones de la vida me habían alejado.”

 

“Meses más tarde volvemos a invitar al Mtro. Florindo, pero esta vez venía a tomar examen.”

“En Octubre del 2009 fui graduado de 5to Dan. Paralelamente comencé oficialmente a dar clases de Taekwon-Do en el mismo dojang donde hasta hace poco practicaba Thai Boxing. ahí entendí el requisito que me había impuesto Mtro Florindo: “para seguir avanzando, tenés que enseñar” Era algo a lo que yo hasta ese momento me negaba… ¡yo quería aprender, no enseñar!”

 

“En 2009 con mi gran amigo Gustavo Hamui (trágicamente fallecido en Marzo de 2017), fundamos nuestra escuela Taekwondo International School of Miami. Año tras año invitábamos al Mtro. Florindo una temporada para practicar y actualizarnos. A su vez, cada año yo viajaba a Argentina donde permanecía una semana por motivos laborales, en los que aprovechaba a practicar lo más que pudiese. Esa semana era una maratón interminable de trabajo y Taekwon-Do. En esas semanas también aprovechaba para practicar con mi otro gran amigo Manuel Adrogué en su gimnasio de la calle Talcahuano.”

 “Para 2013 Gustavo decide dejar la Escuela para avocarse a otros proyectos personales. Yo seguí con nuestra tradición de invitar al Mtro. Florindo año tras año, que para ese entonces además del Taekwon-Do, era una oportunidad de tener a mi Maestro en mi casa. Fue una experiencia muy profunda, personalmente enriquecedora que lo hizo formar parte de nuestra familia. También fue una experiencia intensa para mis alumnos, que disfrutaban inmensamente no solo de sus clases, sino de sus charlas y “tertulias” después de la clase de los sábados.”

 “Desde que comencé a enseñar no solamente he aprendido como nunca, sino que he cosechado muchísimas alegrías creciendo con mis queridos alumnos, entre quienes cuento con algunos cinturones negros que se han dejado atraer por aquellos estándares de exigencia que aprendí en los 80 y me marcaron para siempre.”

 “El 31 de Octubre del 2015 fui graduado de 6to Dan.”

 “En enero del 2018 el Mtro Florindo fallece. Hasta ese momento me consideraba miembro de la EAT, pero luego de su fallecimiento se hizo evidente que la columna vertebral de la organización era el propio Mtro. Florindo y la relación me cada uno de nosotros mantenía con él. La EAT fue fuertemente impactada por su ausencia y varios de sus alumnos buscamos el camino que entendíamos adecuado. En Junio del 2020 me incorporé a la organización Mu Do Jongshin Won del Mtro. Manuel Adrogué, con quien además de unirme una profunda amistad, me une una gran pasión por el Taekwon-Do que sentimos y vemos de modo muy parecido, probablemente por haber sido formados por el mismo maestro.”

 “Me siento muy a gusto formando parte de nuestra organización, en la que los directores intercambiamos ideas y pareceres en un clima de respeto de las distintas visiones, aunadas por una misma idea de calidad y camaradería, para mejorar en este camino que hemos elegido con mucha seriedad.”